Historias de la comunidad

Mi primera cita por mi cuenta

Ilustración de una joven con un cuaderno y un corsé rígido visible dentro de una bolsa de plástico, detenida ante las escaleras de una estación de tren.

La primera vez que fui sola al ortesista, mi madre tenía previsto acompañarme. Pero mi abuela no se encontraba bien y no podíamos aplazar la cita, así que tomé el tren por mi cuenta. Eran dos horas de viaje.

No dejaba de preguntarme si debía llevar puesto el corsé en el tren. Con él, mi espalda estaría mejor sujeta, pero sabía que en la estación había muchas escaleras. Mi corsé es bastante rígido y se me clava en los muslos cuando doy pasos grandes. ¿Y si me caigo por las escaleras con él puesto?, pensé, empezando a entrar en pánico. Al final decidí llevarlo en una bolsa.

Me preocupaba olvidar lo que quería decir o preguntar, así que lo anoté todo en una hoja de papel. Luego me dejé la hoja en el tren.

Recuerdo que estaba nerviosa, pero el ortesista fue muy comprensivo. Se aseguró de que me sintiera cómoda y bien atendida. Eso es lo que más recuerdo de aquel día.

Lo que le diría a otra persona

Si te pone nerviosa ir sola a una cita, puedes decirlo. Puedes contar cómo fue el trayecto y por qué tomaste las decisiones que tomaste; no tienes que llegar con todo resuelto. Anotar tus preguntas también puede ayudar. Quizá convenga guardarlas en el móvil, ¡o no perder el papel como hice yo!